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martes, junio 07, 2005

Mariposa de Colección

Voy a elegir alguna grieta del cuerpo y lo voy a guardar. Voy a esconder tu trivial perfume combinado con el aroma libidinoso que en ciertos momentos toma el tabaco. Antes tengo que saber como coser la herida cuando lo encierre ahi dentro.
Era
una imagen premonitoria: había que volar, nene... volar. Con los pies en la tierra, volar. Pero tu esencia no bastó para sobrevivir al viaje, y el tábaco fue humo y ceniza inerme.
Tuve que migrar, perdón, es la fragilidad. Como la mariposa que se quema en la odisea de vivir.
Otra vez. Y una vez más. Mis pies en alguna nube otra vez. Mis alas consumidas de fuego, alimentado la tierra, una vez más.

lunes, abril 18, 2005

Ilusiones

Castillos de arena mojada, que seca el sol... que los hace bellos pero más frágiles...
Castillos de arena que dejan de ser castillos para pasar a ser un barco que mil y una noches más me lleva hasta tu puerto... o quizás tan sólo a formar parte del basural de granos de arena que está siempre junto al mar.

Avestruces


Perdón por el abismo... por la pared, la burbuja y la coraza... Perdón porque después de ella estoy desnuda y no podés verme. Perdón pero es que temo, que más allá de mi abismo, esté tu abismo, tu pared, tu burbuja y tu coraza.
Perdón porque sé que detrás de ella estás desnudo y no te puedo ver.
Quizás lo único que nos aleja, entonces, son nuestros temores... Y quizas también sean ellos los mismos que de cuando en cuando nos logran acercar.

jueves, noviembre 18, 2004

Crónica de un niño que canta

Él es sólo un niño en la ciudad. Tan huérfano de paz que parece casi un hombre de ciudad. Ahí va: sus zapatillas nuevas, un frío metal amenazando su párpado izquierdo, la mochila al hombro. Hay tanto por cargar, y algún que otro secreto por defender en el húmedo cajón.
Las luces de Corrientes imitan miles de arco iris desordenados. Escenarios, gente que es… y no es, y aquellas manadas de pies interminables que humillan a los pardos espejos del pavimento. Ahí está: su rostro en la multitud de aplausos, que lo cortan, lo esconden, lo vuelven invisible. Desaparecer… no, puede que escapar, a veces… Pero él piensa en su nueva melodía (aquella que espera en el cajón húmedo, también como un secreto que lucha contra las bestias cotidianas). Y entonces, un poco escapa, imagina el choque de manos y esos miles de ojos tornándose hacia él. El niño en el escenario, siendo… y no siendo. El hombre de ciudad que se desespera por no ser.
Los murmullos de los monstruos que caminan en las calles de la urbe, parecen un solo grito al unísono. Casi sin darse cuenta, acelera el paso que lo acerca a su morada. Esta noche, otro tiró los dados.
Lo esperan su canción, sus libros, la foto del lugar al que hay que ir al abrir la puerta. Lo aguardan Paul, sus vasijas en la pared, la cama que invita a todo menos dormir (pero se conforma con cansancio). La burbuja en la cual puede ser osado y sentirse libre.
Una mirada tan sabia, una historia tan falta de una libertad tangible. Y la mochila por cargar, cuando se despierte y otro día le clave el arpón de tener que sobrevivir en un Buenos Aires que lastima. Entonces, se despierta cantando y el hombre… resulta ser niño otra
vez.

martes, noviembre 02, 2004

Fragilidad

Una mujer delicada, casi una pequeña niña… delicada. Asi le gustaría mostrarse, tal cual su imagen mental, delicada. Espontáneamente se ha quebrado, una lágrima seca, ahogada en otras gotas. La niña delicada y herida, víctima de toda su culpabilidad. La han quebrado sus ansias de grandes signos de interrogación. Que rara se ve, esta mujer que se añora casi melódica, con esa armadura gris. La gota imaginaria en la mejilla quema de tan fría. Y todo llueve, todo es lluvia… en blanco y negro. Los cielos azules la han descuidado, la hieren con un silencio punzante. Ha vendido su paz… se la han cambiado por un cómodo iglú, en donde se entristece de a cuentagotas sabiendo que la rutina le mentirá bien. Ella añora el aire golpeando en la cara, el sol escabullendose por los rincones de su camisa abierta, los brazos temiendo al cuerpo, un mundo verde, azul, celeste… de hojas, palabras, sonidos, perfumes, ideas… verdes, azules, celestes… Un pacto susurrado, escapar… escapar de tener que escapar, escapar a la libertad… dejarla libre. Y en cambio, una libertad aterrada…. La libertad también sutil… delicada, de una criatura frágil que se ha quebrado.
foto: escena de American Beauty.