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lunes, noviembre 07, 2005

No me cuides más

Voy a pedirte que no me mires más así. Guardas entre los dedos un silencio que me deja inerme. Y no es silencio de cosas ausentes, sino calladas. No construyas hacia mi laberintos de zozobras vanas. A veces no puede impedirse que duela. A veces, para mi o para vos, hay dolor en el destino. Un soplido de algodon puede quemarme la piel. Pero tené menos cuidado de mi fragilidad. Hoy sólo quiero hundirme en vos, en tus flores y tu barro... inundarlo todo así. Colmar una habitación con anarquía de pieles y palabras, y vivir. Con la punta de los dedos, vivir. No me cuides mas. Tan sólo ayudame a vivir amor siempre. En un siempre que es ahora y nunca más. Si existiese, el día en que la punta de los dedos recoja sal, será mañana. Hoy dame todo lo que tengas para mí. Yo procuraré no soplar algodón en tus pupilas. Y dar labios y comisuras a tus parpados dormidos. Pero no me cuides más de vos. Y sabé que yo no voy cuidarte de mi, corazón. Porque yo, soy lo único que tengo para darte.

martes, septiembre 06, 2005

Garganta

Sin querer, y queriendo sin querer, lo estás aniquilando. Lo hundís con el dedo en tu whisky on the rocks, y si podés lo metés entre dos hielos ( la espada y la pared, diría un amigo). Después me decís (en realidad ya no nos decimos más nada, por designio de una suerte extraña y frívola) que no te encontrás. Cómo te vas a encontrar entre tantas figuras de cartón tamaño real de vos mismo. Encima dejás abiertas las ventanas, con el pleno invierno que vaga allá afuera... y vos desnudo entre papeles que hablan de un hombre almidonado y gris, y retorcido y cruel.
¿No te das cuenta de que temblás? ... No...
Al final, como un imbécil solitario, te preocupas por tus demonios, y el único monstruo capáz de comerte es esa coraza a la que le permististe encerrarte.
Al final, como dos imbéciles, nos abandonamos mutuamente en plena soledad. Y vos no sé que harás, yo grito en pasillos eternos buscando salir de la hoguera... y pienso de vez en cuando en vos.... casi siempre con odio, por que te estás devorando al tipo desnudo que sos... detrás de la armadura almidonada.

lunes, mayo 16, 2005

Hablar


Hoy dejemos de hablar de la serpiente de cascabel que me llama desde un pasado que se extiende a hoy... hablemos de la rotura de mi pantalón a la altura de la rodilla. O del té que a veces me tomo a la madrugada (ese té de a veces, me hace pensar en vos a veces).
O no hablemos mejor... mejor aprisioname cerca. Sino voy a terminar soltando mis insoportables metáforas trilladas sobre corazones, y espíritus, y almas... Y vos, y yo...