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martes, mayo 09, 2006

Abril

Abril tenía puesto un vestido ámbar cuando conoció a Felipe. Desde entonces lo miraba siempre (siempre a los ojos).
En sus 16 Abriles completos Abril no había soltado más de un centenar de palabras en total. Ese día cruzó toda la feria con paso firme y cuando lo tuvo enfrente, se congeló de pánico. Sus pestañas se volvieron estalactitas.
Felipe terminó por alejarse, sin quitarle los ojos de encima hasta que ella, toda tiesa y fría, se volvió pequeñísima y se perdió de vista. Las muchachas del pueblo se murieron de risa de Abril muerta de Miedo.
Mas tarde, las palabras se derritieron (un poco distintas y desordenadas) en un diario:
En vano compadece el hombre a la luna, por creer que nunca pudo ver al sol. El sol le escapa, sí… pero nunca de espaldas. Porque la luna es la única que puede mirarlo a la cara: verle los ojos.

martes, septiembre 06, 2005

Garganta

Sin querer, y queriendo sin querer, lo estás aniquilando. Lo hundís con el dedo en tu whisky on the rocks, y si podés lo metés entre dos hielos ( la espada y la pared, diría un amigo). Después me decís (en realidad ya no nos decimos más nada, por designio de una suerte extraña y frívola) que no te encontrás. Cómo te vas a encontrar entre tantas figuras de cartón tamaño real de vos mismo. Encima dejás abiertas las ventanas, con el pleno invierno que vaga allá afuera... y vos desnudo entre papeles que hablan de un hombre almidonado y gris, y retorcido y cruel.
¿No te das cuenta de que temblás? ... No...
Al final, como un imbécil solitario, te preocupas por tus demonios, y el único monstruo capáz de comerte es esa coraza a la que le permististe encerrarte.
Al final, como dos imbéciles, nos abandonamos mutuamente en plena soledad. Y vos no sé que harás, yo grito en pasillos eternos buscando salir de la hoguera... y pienso de vez en cuando en vos.... casi siempre con odio, por que te estás devorando al tipo desnudo que sos... detrás de la armadura almidonada.

lunes, mayo 16, 2005

Cruces en la Soledad


No sé que buscas en ese lado de mi.
No sé desde que lado de vos me estás tocando, cuando me tocás. Ni quien canta cuando cantás.
No sé que hago parada en esta cara de la moneda, escondida en el rincón de mi cajita musical. Esperando que aparezcas y des cuerda. Y bailar.
No sé si vos temblás a veces. Yo no sé quien tiembla cuando tiemblo. Puede que sea la otra que vive en ese lado de mi. Y no sé que buscás ahi. Quizás compañía para el hermitaño que habita en ese otro lado de vos.

lunes, abril 18, 2005

Avestruces


Perdón por el abismo... por la pared, la burbuja y la coraza... Perdón porque después de ella estoy desnuda y no podés verme. Perdón pero es que temo, que más allá de mi abismo, esté tu abismo, tu pared, tu burbuja y tu coraza.
Perdón porque sé que detrás de ella estás desnudo y no te puedo ver.
Quizás lo único que nos aleja, entonces, son nuestros temores... Y quizas también sean ellos los mismos que de cuando en cuando nos logran acercar.