martes, septiembre 06, 2005

Garganta

Sin querer, y queriendo sin querer, lo estás aniquilando. Lo hundís con el dedo en tu whisky on the rocks, y si podés lo metés entre dos hielos ( la espada y la pared, diría un amigo). Después me decís (en realidad ya no nos decimos más nada, por designio de una suerte extraña y frívola) que no te encontrás. Cómo te vas a encontrar entre tantas figuras de cartón tamaño real de vos mismo. Encima dejás abiertas las ventanas, con el pleno invierno que vaga allá afuera... y vos desnudo entre papeles que hablan de un hombre almidonado y gris, y retorcido y cruel.
¿No te das cuenta de que temblás? ... No...
Al final, como un imbécil solitario, te preocupas por tus demonios, y el único monstruo capáz de comerte es esa coraza a la que le permististe encerrarte.
Al final, como dos imbéciles, nos abandonamos mutuamente en plena soledad. Y vos no sé que harás, yo grito en pasillos eternos buscando salir de la hoguera... y pienso de vez en cuando en vos.... casi siempre con odio, por que te estás devorando al tipo desnudo que sos... detrás de la armadura almidonada.

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