lunes, agosto 11, 2008

CIERRE / LIQUIDACION

Bueno, a nuevo tiempo, nueva cara.
Habiendo finalizado la etapa (dios, que sarta de cursilerias quinceañeras) doy por cerrado este blog.
Los espero en el nuevo borrón, abriendo cuenta nueva.
mundofugas.blogspot.com

Saludos

Karo

miércoles, febrero 20, 2008

Vuelvo al Sur

[...] "Siento el Sur como tu cuerpo en la intimidad". Mío brevemente, tan breve que se me escurre de las manos como la arena del reloj. Pero mío, y es ese segundo de conciencia de que sos mío, en tanto yo soy tuya y todo el espacio pareciera acomodarse a eso. Cada mullido rincón del colchón que me halla en ese viaje infinito de sabernos Uno. Así siento al Sur... mi Tierra, mi canto, mi anhelo, mi espada alzada y mi cruz cargada. Mis treinta y dos dientes en una sonrisa y mis siete mares en el lagrimal. Así te siento. Tan parte de mí, y tan ajeno. [...]


(Bogotá, Colombia)

sábado, enero 19, 2008

"siempre estaré contigo"

Septiembre. El aeropuerto de alguna ciudad del mundo. Una mujer que llora y clava sus dedos en el omóplato izquierdo de un hombre. un hombre aguanta la respiración y le susurra algo al oído a una mujer que llora. Gentes que corren. Gentes que acumulan equipajes. Un aeropuerto lleno de historias invisibles para el resto de historiadores que se despiden entre sí. Una mujer que escucha un susurro y se tranquiliza.

Octubre, noviembre, diciembre, enero o febrero. Una mujer sonriendo bajo las sábanas. La onomatopeya de un teléfono que suena. La voz de otra mujer recortada por un océano. Una sonrisa que se rompe y se transforma en mueca. Un beso, una caricia en el canto externo de un muslo. Miradas que nadie quiere mirar. Ojos que huyen. "Te quiero". "Te adoro".

Marzo. El aeropuerto de alguna ciudad del mundo. Una mujer que llora. Un hombre con un dejavou. Una mujer que intenta susurrar algo y no puede. Un hombre que recuerda una certeza dicha.

Después. Una mujer sentada sobre su cama con un teléfono en la mano. A medio marcar un número de alguna ciudad del mundo. Una mujer que atiende y le comenta a un hombre que nadie está constestando. Una mujer en una cama que llora y piensa que hay cosas que no pueden prometerse dos veces.


(Bogotá, Colombia)


miércoles, noviembre 28, 2007

Refugio

Las sábanas se le enredan en las piernas y las piernas se le anudan en lo onírico... casi que no puede despertar. Pero de entre las vigas plásticas de la persiana americana entra el sol y el día entero que está pasando ante sus ojos cerrados. Recuerda que él la despertó, como hace varios días, él un beso en la mejilla y ella un abrazo con la fuerza de un sueño invencible.


La sangre da un ciclo entero más de vida en su cuerpo y ella comprende que hay que salir al mundo.



Tan lejos de casa, corazón... tan lejos.



La ciudad se esmera por conquistarla. Le regala citas con whiskys on the rocks que nunca se vacían. El alcohol da un ciclo entero más de vida en su cuerpo y ella comprende que es feliz y ríe.



Tan en casa, corazón... tan en casa.



Frente al computador, pensando en decir tantas cosas que no salen. Y él que se le mete en todos los poros y da un ciclo de vida entero en su cuerpo y ella comprende que está justo donde tiene que estar. Y lo extraña. Y le teme. Comprende que no comprende mucho. Es feliz, y arruga el entrecejo.



Tan en mí misma, corazón... tan dentro de mí, que perdón si me quedo atada a tu refugio, entre las almohadas que acomodaste bajo mi cabeza ayer.



(Bogotá, Colombia)

sábado, septiembre 15, 2007

Sin Título


Quiero meter mis manos entre estas líneas y q ue aparezcan en tu pelo negro.
¿Por qué no me llevé tu labio inferior de souvenir? PORQUE NO QUIERO SOUVENIRES. Apenas lograba evocar tu perfume y zas! Leyes de uniforme te arrancan de la vía. Quizas no tenga que ver con vos, sino con el enojo, la rabia, la impotencia, frente a los dedos miserables que le dan cuerda a mi reloj.
Joaquín tenía razón.


(San Agustín, Colombia)

lunes, mayo 28, 2007

Virtualidades Eternas

Te convidé mi cielo a cuatro mil metros de altura.
Te traje a este mar que cabe en nuestro ascensor.
"¿Será que nunca voy a elevar anclas de vos?"
Pregunté a la arena (a cuatro mil kilómetros de vos)

Mis pies se hunden en el Pacífico Sur:
y un Río de Plata en mi hemisferio derecho.

Este castillo que te hice
(que me hice)
para que me gustes;
Y un amor virtual de problemas reales:
personas con carne,
historia,
huesos,
pasiones,
querencias.

Ausencias y presencias:
presencias ausentes,
Ausencias presentes
¿Donde estamos?
¿Estamos?

¿Cuando vas a dejar de pensar en esa nena blanca sobre el disco compacto?
¿Cuando te vas a preocupar por la chica idiota que piensa que te quiere?
¿Y qué si al final es mi odio en estado casi puro?
¿Y qué si al final te supero?

Al menos nos queda un a-los-ojos
(basta de emoticones con paréntesis)
como mínimo te creeré más valiente que hoy.

Quizás gire la rueda así,
una vez más gire.
Y todo empiece de nuevo
(o de viejo).

¡Digamos la verdad YA!
Fuimos dos desconocidos
juagando al romanticismo
de TV blanco y negro;
en un siglo de luces,
pastillas,
familias disfuncionales,
psicoanálisis para zafar.

Tomá mi mano.
Soltame.
Quereme.
Dejame en paz.
O no;
mejor no me hagas caso.
No sigas al pie de la letra mis mapas de mi.
Tomá un atajo.
Sosprendeme.
¡Sorprendeme!

Hay cosas que yo
no puedo hacer que vos
hagas por mi.
Perdonáteme.


(Montañita, Ecuador)

Matate I


Es tan grave que haya sido una estupidez tan sublime y tan evitable; una tontería que al borde de hacerme reir, logra entristecerme y darme ganas de salir a matar estúpidos por ahí (adiviná el primero en la lista).



(Montañita, Ecuador)

Matate II


No quiero escribir más sobre odios
y sobre amores difíciles,
perdones, estupideces y pestes contradictorias.
Quiero escribir cursilerías
de te quieros o paisajes marítimos.
O no quiero escribir mas.
Quiero poder parar un taxi
e irte a buscar a vos
o a cualquiera
para perdernos con la inocencia
del primer día.



(Montañita, Ecuador)

Matate III


Me enoja que me hayas hecho volver a pensar y re-pensar, que me hayas extraditado de mi breve exilio del Imperio de la Cabeza.


(Montañita, Ecuador)

Matate IV

Me aburre esta solemnidad
victimaria
y victimista,
de telenovela venezolana
de los noventa,
barata y predecible,
tan cansina
y sin piel.


(Montañita, Ecuador)

Matate V


A veces me importan un carajo

tus metas grandes
de tocar como Satriani,
de rehabilitar tu nariz,
de entender a Carpentier,
o de poder abrazar a tus tuyos tan ajenos.
Quiero simplemente que te limites
a decirme
que sos un idiota,
que te arrepentís
y a conseguir pintura mágica
para tapar
tus puñales imbéciles
en mi pared.



(Montañita, Ecuador)

Matate VI

No sé si te quiero,
quizás te quiero querer
o al menos tener
la posibilidad
de llegar a quererte,
como pensaba la primera vez
que me llamaste princesa.


(Montañita, Ecuador)

Matate VII


Alimento mi enamoramiento eterno

hacia un hombre finito
miserable
hermoso
desconocido
como todo.
Tan breve que exige que lo alargue,
un hombre
con límites
con espacios fuera de mí.
Lo amamanto,
le doy de comer lo más íntimo de mi ser
a un extraño
que tengo medido en lo más íntimo de sí mismo,
y que no sé donde poner.
A dormir, por lo menos.


(Montañita, Ecuador)

miércoles, abril 11, 2007

Circulantes

" Los caminos son siempre circulares, en espiral y hacia arriba... "

Juan comenzó a escribir, sin motivos aparentes, sentado como indio sobre la cama, en esa ciudad perdida del Ecuador. Escribió después:


" Los pájaros dorados que llevan los hijos a los dioses del mar no tienen ojos. Cuando oyen el silbido que emanan los reyes de las profundidades, realizan cuidadosamente la entrega. Su llamado, su silbido, se perdió en el aire y no hubo más remedio que dejarla en la orilla, así me contó un entendido, sin que ella lo descubriese jamás. De a ratos yo lograba verle las pocas escamas que le quedaban; sobre todo en las noches de miedo y ventisca, donde el mar se agita como una fiera desbocada. Ahora estaba dormida. los ojos azules le atravesaban los párpados cerrados y yo sentía que aún dormitando, me veía. Sentía que en cualquier momento se despertaría y me soltaría:

- ¿Qué estás escribiendo?


Y yo la miraría cruzado, anonadado y comenzaría a leer. Este sería el motivo de tanta inspiración repentina; será que las musas son reales cuando vienen del mar, como ninfas incurables. Ella es mi musa triste. "


Amanda se despertó y lo vio desde su realidad horizontal. Le lanzó una sonrisa fugaz, y una pregunta que lo invitaba a leer en voz alta su reciente producción. El cruzó la habitación con una mirada amplia y oblicua. Comenzó a leer:


"Los caminos son siempre circulares; en espiral y hacia arriba...


Juan comenzó a escribir, sin motivos aparentes, sentado..."



(Monpiche, Ecuador)