Matate VII
Alimento mi enamoramiento eterno
hacia un hombre finito
miserable
hermoso
desconocido
como todo.
Tan breve que exige que lo alargue,
un hombre
con límites
con espacios fuera de mí.
Lo amamanto,
le doy de comer lo más íntimo de mi ser
a un extraño
que tengo medido en lo más íntimo de sí mismo,
y que no sé donde poner.
A dormir, por lo menos.
(Montañita, Ecuador)

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