miércoles, noviembre 28, 2007

Refugio

Las sábanas se le enredan en las piernas y las piernas se le anudan en lo onírico... casi que no puede despertar. Pero de entre las vigas plásticas de la persiana americana entra el sol y el día entero que está pasando ante sus ojos cerrados. Recuerda que él la despertó, como hace varios días, él un beso en la mejilla y ella un abrazo con la fuerza de un sueño invencible.


La sangre da un ciclo entero más de vida en su cuerpo y ella comprende que hay que salir al mundo.



Tan lejos de casa, corazón... tan lejos.



La ciudad se esmera por conquistarla. Le regala citas con whiskys on the rocks que nunca se vacían. El alcohol da un ciclo entero más de vida en su cuerpo y ella comprende que es feliz y ríe.



Tan en casa, corazón... tan en casa.



Frente al computador, pensando en decir tantas cosas que no salen. Y él que se le mete en todos los poros y da un ciclo de vida entero en su cuerpo y ella comprende que está justo donde tiene que estar. Y lo extraña. Y le teme. Comprende que no comprende mucho. Es feliz, y arruga el entrecejo.



Tan en mí misma, corazón... tan dentro de mí, que perdón si me quedo atada a tu refugio, entre las almohadas que acomodaste bajo mi cabeza ayer.



(Bogotá, Colombia)

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