Abril
Abril tenía puesto un vestido ámbar cuando conoció a Felipe. Desde entonces lo miraba siempre (siempre a los ojos).
En sus 16 Abriles completos Abril no había soltado más de un centenar de palabras en total. Ese día cruzó toda la feria con paso firme y cuando lo tuvo enfrente, se congeló de pánico. Sus pestañas se volvieron estalactitas.
Felipe terminó por alejarse, sin quitarle los ojos de encima hasta que ella, toda tiesa y fría, se volvió pequeñísima y se perdió de vista. Las muchachas del pueblo se murieron de risa de Abril muerta de Miedo.
Mas tarde, las palabras se derritieron (un poco distintas y desordenadas) en un diario:
En vano compadece el hombre a la luna, por creer que nunca pudo ver al sol. El sol le escapa, sí… pero nunca de espaldas. Porque la luna es la única que puede mirarlo a la cara: verle los ojos.

2 comentarios :
bueno... creo que lo que me vino a la mente fue wow!! =)
muy interesante tu forma de escribir... muy particular..
me encanto!!
segui posteando... porque no creo que necesite decirte que sigas escribiendo.
PD: ya me afane una frase XD
Hey, tu manera de poner sentido a tus palabras es muy bueno, gracias por tu comentario, ya no hay diosas en mi mundo de pobre, el amor que se vaya el carajo hoy todo es soledad
la vida es en otra parte y se que debere buscar la vida y olvidar las diosas
hasta pronto pebeta
att
el hombre detras de la puerta
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