viernes, mayo 28, 2004

Rompecabezas

En algún rincón de este mundo, que es tan grande y tan pequeño al mismo tiempo, se esta lloviendo el cielo; y algunos pedazos que cayeron formaron canciones, y otros tantos andan perdidos, esperando que algún día los vayamos a rescatar de tanta insolente distancia. Me llega, desde un lugar lejano ( y tan cercano) y de un tiempo distinto ( y tan igual) un rasguido, una voz... y pienso que quizás en aquel tiempo yo estaría en mi lugar, soñando una breve melodía sin nombre ni letra. Esperando, sin saber de aquel canto que estaba garuando de a poco, gota a gota, la esencia de una simpleza completamente celeste. Y de a ratos me viene medio llanto, media risa... porque la ciudad está gris y él me habla de soles en los rostros. Me hubiese gustado contarle porque hace 20 días que no escribe poesía, y que entienda que aquellos pedacitos de cielo celestes (que son su poesia mas bella) se estaban preparando para volar en este viento que (quizas con ansias de unirnos) sopla igual aca que allá. Abro la ventana y le tiro a este aire unas palabras ( y un par de pensamientos) porque hoy el viento corre hacia aquel lugar en donde el me ve un poco distinta a lo que soy. Y me siento tan pequeña, las palabras son tan cortas y tan desproporcionadas que prefiero escuchar un rasguido, una voz (y ya oigo en ellos, el mismo viento que me pega en la nuca).Y entonces esta tarde gris, se hace un poco mas ligera... Y tambien un poco más pesada... porque ahora cargo con la responsabilidad de conocer a este personaje tan particular y a la vez tan de este mundo, y a la vezsiempre tan ajeno a él.Y ese sueño sin palabras es de repente, tan perfecto.. porque las palabras no son relevantes, sino esa pequeña (y tan grande) imagen de un sol amplio que nos pega en los rostros (bastante distintos en la realidad). Y él lo sabe cuando canta en vez de hablar. Cuando sueña con los dedos que es mi nuevo compositor de sonrisas celestes.Y de a poco con mi rompecabezas de pedazos de cielo (que está sin terminar), armo el rincón de una imagen que nos encuentra, guitarra y sueños en mano, gritando fuerte que todo es posible, a este mismo viento que hoy nos une profiriendonos esperanza; increiblemente (como si fuese un designio de mi afortunada suerte) , en un mismo tiempo bajo un mismo nombre. En mi sueño (que es mañana)todavía recolectamos los pequeños pedazos de cielo celeste que cayeron aquella vez ( en un tiempo lejano que es hoy ) cuando se le ocurrió, a él, soñar en voz alta.

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