miércoles, mayo 18, 2005

Urgencias

No pensaste que quizás ella necesita que le digas que la soñás antes de dormirte, que le beses los párpados sin avisar, o que te asomes detrás del libro que lee sin pedirle permiso. Y en cambio ni sabe que hadas duermen bajo tu almohada, desconoce si te duele el cruel metro de distancia que toman al hablar de poesía, o música o de locura. Mientras, hay duendes tironeándole las ropas, gritando algo sobre tu sonrisa y el movimiento relajado de tus manos al callar.
Y ella sueña despierta que te besa los párpados sin avisar.