Adentro
Adentro... y esta manía de agarrarse el pecho, este simbolismo de manos superpuestas sobre un corazón que es un puño poéticamente trillado. Y digo adentro... como si fuese verdad esa metáfora de corazones que se rompen como cristales de invierno. Como si alguna vez a alguien le hubiesen vaciado realmente el pecho de contenido. Como si fuese real que sin alguien a otro alguien le faltó alguna vez el aire de los pulmones. Y al final si es sólo sangre, músculo, aire, impulso y hueso, ¿por qué sigo diciendo adentro? ¿Por qué duele sin doler, y adentro? ¿Por qué no duele afuera donde se puede emparchar? ¿Por qué este dolor que es cosquilla, presencia, memoria? Adentro sin haber entrado ni poder salir. Como si su gestación, crecimiento, mutación e inmortalidad viviesen sólo en un mundo de adentros. Adentro de mí, de mi piel, de mi pecho, de mis huesos, de mi corazón, de mi sangre.Adentro de la cajita en donde te guardo junto a la cara triste de los días de bossa y lluvia , a la lágrima de despedida de estación de tren agolpada en la garganta, y a los labios temblorosos de película drámática que acaba de terminar... Adentro envolviéndolo todo, y tan sólo eso... y quizás nada hoy, que yo estoy más afuera que dentro de mí.

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