lunes, agosto 15, 2005

Vigilia


Sherezade había existido en un tiempo y un lugar lejanos, con un motivo destinado a trasladarse, por los tiempos de los tiempos, en una sucesión de fantasías, miedos y deseos.
Sherezade había, durante siglos de vueltas de reloj de arena, contado historias hasta vislumbrar la mañana y callarse discretamente.
Un día, cuando todavía podía dormir, despertó en otro tiempo, con otro nombre. Tenía frente a ella una extraña pero familiar versión del rey Shahryar. Se dispuso a hacer, casi sin saberlo, lo que había hecho tres parpadeos atrás.
Cuando él termino de escuchar su historia, bajó la mirada y empezó a escusarse. El rey no habia dejado de ser rey, apesar de la arena...
Sherezade, contra todo pronóstico, lo cortó en seco... "Podrías contarme mil historias ... pero, ¿quien te salvará de ti mismo la noche número mil uno?"
Se despertó justo después de la breve entonación que condena interrogación. No supo nunca que del otro lado del tiempo, en la noche número mil uno, un hombre lloraba su muerte.

0 comentarios :